Articulo de Importacia

Lanzamiento de la página web de la Asociación de Notarios y Registradores de España. Fecha 08 de Junio de 2009.

Asociacíon de
Notarios y
Registradores

Encuesta

En aras de la Unión y Concordia entre registradores y notarios, con el objetivo de que esa unión sea fruto de un marco institucional estable y no basado en el talante temporal de cada cúpula registral y notarial ni en las estrategias políticas cambiantes de las asociaciones registrales y notariales, esta web pretende realizar una encuesta abierta a todos los registradores y notarios, estén o no adscritos a una asociación.
Las dos encuestas que os ofrecemos quieren conocer vuestra opinión sobre una hipotética institucionalización de la organización y cooperación entre ambos cuerpos mediante la elaboración conjunta de un proyecto consensuado entre los dos cuerpos que abandone posiciones maximalistas y evite la imposición de soluciones unilaterales.

¿Es usted partidario de institucionalizar la organización y cooperación de los cuerpos notarial y registral en los términos expresados en esta página?
Si:

No:

¿Considera que los órganos rectores deberían de forma inmediata redactar un proyecto de institucionalización de la organización y cooperación que conjuntamente y de forma coordinada presenten a la Administración?
Si:

No:

¿Es conveniente institucionalizar la colaboración entre Notarios y Registradores?

Han sido muchas las veces en las que desde la Asociación de Notarios y Registradores de España intentamos abrir un debate sobre uno de los aspectos, que desde nuestro punto de vista, consideramos esenciales como institucionalizar definitivamente la colaboración de Notarios y Registradores.

Podemos continuar la confrontación entre registradores y notarios, o podemos comenzar a trabajar juntos y de forma coordinada en un mismo fin: servir a la sociedad, para lo cual es necesario que la concordia entre ambos cuerpos sea algo más que un mero deseo.

La experiencia de las últimas décadas ha demostrado que los órganos de gobierno de ambas instituciones tienen rumbos e intenciones tan contrarios que evidencia la existencia de un enquistado conflicto de intereses que hace imposible el mantenimiento de una permanente y leal colaboración.

La colaboración no puede quedar al arbitrio de la ocasional benevolencia o buena voluntad de un Presidente de turno, tampoco puede la colaboración entre ambas instituciones limitarse a fiestas del Patrón, cenas, almuerzos, palmaditas en la espalda y caras amables. La colaboración ha de ser continua, efectiva y dinámica, y con la vista puesta en el futuro, por lo que, si se quiere garantizar de forma definitiva, no queda más remedio que institucionalizarla.

Somos muchos, seguramente mayoría, los Notarios y Registradores que creemos sinceramente en la bondad y futuro del Sistema de Justicia Preventiva existente en España, basado en dos sólidos pilares: el Notariado y los Registros, sistema de contrastada seriedad, agilidad y eficacia que ha contribuido y está contribuyendo a la modernidad y al progreso económico y social. No nos cansamos de repetir que, del mismo modo que la eficacia del documento notarial se vería enormemente limitada sin su acceso al Registrador, ningún Registro que pretenda ser seguro y fiable sería concebible si la calificación del registrador se realizase sobre documentación carente del sello de calidad que deriva de su autorización por un funcionario público, el Notario, que controle su legalidad en el momento de la perfección del contrato; en definitiva, sin la condición de documento público. El funcionamiento combinado de ese doble control, notarial y registral, ha configurado en España un sistema que, demostrando ser sobradamente eficaz en la prevención de litigios, ha dotado de gran certeza y seguridad al tráfico inmobiliario, al mercantil, a las relaciones familiares y al régimen sucesorio, convirtiéndose en referente internacional. Igualmente creemos que, hoy por hoy, de los conocidos, es el mejor sistema para responder a las nuevas tecnologías y a las necesidades de la sociedad del siglo XXI, pero para que continúe siendo una realidad con futuro, se hace necesario aumentar la colaboración entre ambos cuerpos a fin de anticiparse y dar respuesta a las necesidades sociales.

En las últimas décadas, hemos asistido a los intentos de romper el útil equilibrio entre ambas funciones, ya sea limitando la eficacia de la intervención notarial, ya sea restando sustantividad a la calificación e inscripción registral, lo que ha puesto en peligro el sistema, generando disputas fratricidas entre personas que, sólo por azar en muchas ocasiones, desempeñan una función y no la otra. Estas actuaciones han dejado entreabierta la puerta a regulaciones totalmente extrañas a nuestra tradición jurídica, mucho más caras y de probada menor eficiencia. La incorporación de las nuevas tecnologías a nuestro ordenamiento jurídico, ha puesto de manifiesto con toda claridad dichas tensiones, que han ralentizado sin duda su definitiva implantación, en perjuicio de los ciudadanos. Ante tal situación, ha llegado el momento de actuar con altura de miras, y superando cualquier recelo, avanzar definitivamente juntos, en beneficio de la sociedad, a la que nos debemos por encima de intereses corporativos. El sistema funciona, es cierto, pero es mejorable. Y frente a cualquier deficiencia no existe defensa más firme que aquélla, que respetando lo sustancial, busca mejorar los aspectos susceptibles de perfeccionamiento. Hay que abandonar, por suicidas, las políticas fratricidas y miopes que tan malos resultados han dado y que tanto tiempo nos han hecho perder.

Así la necesidad de abordar una futura Ley de Seguridad Jurídica Preventiva, la conexión "on line" entre notarías y registros, el modelo territorial del Estado y, en definitiva, su ordenación a corto, medio y largo plazo, y sobre todo el mejor servicio a la sociedad, exigen institucionalizar de forma permanente esa colaboración. En una sociedad que demanda mayor bienestar, progreso y libertad, el Notariado y los Registros tienen que contribuir con una continua mejora y modernización del sistema favoreciendo una mayor agilidad y seguridad del tráfico jurídico, en definitiva contribuyendo al progreso. La adecuación de ambas funciones a las nuevas necesidades sociales y, en definitiva, su ordenación a corto, medio y largo plazo, reclaman soluciones ambiciosas, por encima de simples remedios temporales.

Aunque la Asociación tiene abiertas sus puertas a aquéllos que piensan que la solución puede ir por otras vías distintas de la fusión y que la colaboración entre ambas instituciones puede institucionalizarse de forma diferente, lo cierto es que, en cualquier caso, es necesario un debate de ambos colectivos, que no puede estar eternamente aplazado, y que cada vez se hace más urgente, en el que deberá determinarse qué es lo más conveniente para los intereses de la sociedad. Y caso de optarse por la fusión o por otro sistema, debería determinarse cuál es la fórmula institucional más conveniente. Por ello los estatutos de la Asociación se mantienen neutrales en este punto, en el sentido de que lo importante es la efectividad del sistema de Seguridad Jurídica Preventiva, mediante la colaboración y coordinación de las instituciones Notarial y Registral, fin al que puede llegarse de distintas formas, siempre que se respete el mantenimiento íntegro de las dos funciones.

El debate, a pesar de su importancia, ha sido hurtado a ambos colectivos, por lo que llevamos muchos años de retraso que han acentuado las desconfianzas, con el peligro de hacer saltar por los aires el sistema español de seguridad jurídica preventiva.

Podría en este estado de cosas hacerse una vez más un llamamiento platónico a la superación de las viejas disputas fraternales, pero tal llamamiento si no va seguido del BOE se demostraría por enésima vez tan estéril como los anteriores, haciéndonos perder un tiempo precioso. Las tensiones volverían a aflorar, tarde o temprano, cada vez con mayor virulencia, y entretanto, nos habríamos alejado definitivamente del liderazgo internacional.

La experiencia de estos años ha demostrado con creces que el servicio a la sociedad impone cada vez más una permanente coordinación, lo que implica una común dirección corporativa siendo urgente la búsqueda de fórmulas prácticas y realistas, entre las que no debe descartase, por su viabilidad, la creación de un cuerpo único estatal de Notarios y Registradores de la Propiedad y Mercantiles, con las siguientes características:

a) Mantenimiento de la doble función notarial y registral: son actuaciones complementarias, compatibles y que se producen en distintos momentos el control de legalidad del notario y la calificación del registrador.

b) Acceso mediante una única oposición con un programa común y convocatoria común. A corto plazo sería conveniente para afrontar las vacantes derivadas de las demarcaciones. A medio y a largo plazo desaparecerían las divergencias de puntos de vista, y se crearía entre los miembros de ambos colectivos una mayor conciencia de colaboración y de unidad, al compartir fines y medios. Una vez aprobado, el opositor entraría a formar parte de un mismo escalafón y concursaría a uno u otro cuerpo. Con el fin de no perjudicar a los opositores y dada la gran semejanza en el contenido de los temarios actuales, durante varias oposiciones deberían convocarse con los programas hoy vigentes. Así se hizo con el programa al cuerpo de Corredores de Comercio, donde sí que existían diferencias más sustanciales.

c) Única dirección corporativa mediante la creación de un órgano de dirección coordinación y coordinación común, bajo el principio de paridad de votos de ambos colectivos en todos los órganos comunes (50% de notarios y 50% de registradores). Su objeto sería la leal, permanente y continuada información, colaboración y coordinación entre ambas funciones; velar por el correcto funcionamiento de las dos funciones notarial y registral.

d) Escalafón. Uno de los mayores inconvenientes invocados por el discurso del miedo para evitar el debate era el trasvase de escalafones. Para evitar el trasvase de escalafones, los notarios se integrarían en el escalafón de los registradores en último lugar y los registradores se integrarían en el escalafón de notarios en último lugar, con lo cual no se perjudican las expectativas de unos u otros y no se perjudicaría a los que con anterioridad tuvieran ya los dos títulos que conservarían su antigüedad en los dos escalafones. Los opositores que vayan aprobando se integrarían en un único escalafón común.

Con ello, se aprovecharían las energías de ambos colectivos hasta ahora divergentes, y la sociedad, y con ella, todos nosotros sin excepción, ganaríamos. La anterior propuesta es una solución realista y de futuro sobre la que debería abrirse urgentemente un debate para marcar un rumbo claro a nuestro sistema de seguridad jurídica preventiva, haciendo desaparecer las actuales disfunciones.

A fin de conocer el estado de opinión sobre esta propuesta, te rogamos participes en las dos encuestas que te ofrecemos en esta web.

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